Resulta que nunca me habían dado puntos. Nunca. Y eso que de chica no era precisamente una nena tranquila: potreaba en la calle (por suerte mi generación llegó a vivir eso!), me subía a los árboles, jugaba a la par de mis primos varones, más grandes que yo, etc. El único problemita que tuve fue una vez que, haciéndome la Meteoro sobre dos ruedas, me clavé el freno de la bici en el paladar (sí, así como se lee), pero el tratamiento fueron unos buches con nosequé (asquerosos) y listo. Ah, y hace unos años cuando pise una lamparita…descalza.
Pero en cuestión de un mes me dieron cuatro puntos: dos por sacarme una muela de juicio (cuya progresión todavía me sorprende, ni dolor, ni hinchazón, una masa), y hoy otros dos por… cortarme un dedo lavando los platos!. Todo por un vaso rajado: ayer lo veo y le digo a mi tía (vivo con ella y mi prima) que lo tire. Claro, yo no contaba con lo obvio: mi tía es una de esas tanas cabeza dura, de las que no te tiran nada hasta que es totalmente inservible. Hoy se me da por lavar los platos y CRRAC, se rompe el vaso en mi mano (claro). Pero el hijodelagrandisíma… vasa no se conformó con cortarme, sino que me hizo un corte profundo. Al principio no le di mucha bola porque no veía bien, es increíble la cantidad de capilares que tiene el dedo, pero cuando me di cuenta podía mover la mitad del dedo… pero no moverlo como cualquier dedo, sino que, ´con ayuda de otro dedo, se movía como si estuviera quebrado, o como si se fuera a caer (un poco exagerado lo mío, pero es para que se entienda). Y mi tía diciéndome “pero ponele la gotita!” (después el médico me dijo que menos mal que no le hice caso, que era flor de infección garantizada, y que no se me iba a cerrar). Final de la historia: Nina en la guardia con el dedo cosido, vendado (no podía ser una venda menor?? parece que tengo 2 dedos en lugar de uno!), inmovilizado (encima es el índice derecho!), con antibióticos (todavía tengo el estómago roto por los de la muela!) y, en breve, con la antitetánica. Y con los puntos (y el cacho de venda) por diez (10!) días, con curaciones cada 2 días en el médico (por que yo no puedo eh?).
Pero todo eso no es lo molesto, sino lo que estoy vislumbrando con el simple hecho de teclear: las molestias ocasionadas por tener el índice inutilizable. Nunca me había puesto a pensar sobre la importancia del susodicho dedo, pero, por ejemplo, teclear sin ese dedo es más que incómodo, y se me cansa la mano. Ni hablar de bañarme, cómo hago? le pongo una bolsita al dedo?, que molesto!. Tampoco puedo jugar al voley. Y escribir… ya probé, y es molesto, muy molesto, y escribo mal. Pero… ahora que lo pienso, también hay ventajas: no lavar la ropa a mano, no lavar los platos, no bañar a la perra (pastor inglés, léase: llena de pelos), ni cargar tantas bolsas del super (solo con la izquierda).
En fin, si lo pienso no es la gran cosa, solo 10 días con un dedo inmóvil…
Update: descubrí que soy más inútil que lo que pensaba con mi mano izquierda. Y que me es absolutamente imposible escribir sin usar el dedo índice.